La Energía Ki, la Psicología Personal y el Espíritu.

       




Como se ha comentado muchas veces, las Cinco Transformaciones son un instrumento muy flexible que tiene una aplicación increíblemente extensa. Veamos cómo se puede aplicar a la psicología personal.
Además de las agrupaciones de órganos que acabamos de ver, cada elemento está asociado también con un estado emocional concreto. Las emociones asociadas con cada elemento son las siguientes:
Fuego: Alegría e histeria. El corazón y el intestino delgado son las fuentes internas de la alegría. Cuando el corazón está equilibrado y funciona bien, nos es más fácil experimentar alegría en nuestra vida. Cuando el corazón y el intestino delgado están funcionando mal, nos resulta difícil, y a veces imposible, encontrar alegría en la vida: Cuando los sanadores orientales se encontraban con una persona que sufría de infelicidad crónica, reconocían que en la vida de esa persona no había nada que la estimulara, nada que le ofreciera una nueva dirección. No había fuego en su vida, por lo tanto, los sanadores le trataban el corazón, el elemento fuego.
En ocasiones, el elemento fuego puede estar excesivamente estimulado, y en ese caso experimentamos histeria: desenfrenadas demostraciones de emoción, totalmente descontroladas. Esto también indica un grave desequilibrio del elemento fuego, que hay que tenerlo en cuenta si se quiere sanar el trastorno.
Tierra: Racionalidad y simpatía, comprensión y compasión romántica. Cuando el bazo está estimulado en exceso (generalmente por exceso de azúcar y alimentos dulces) la persona suele ponerse sentimental y excesivamente compasiva, hasta el punto de debilitar a los demás. Cuando el bazo está fuerte, hay una comprensión y compasión profundas de los demás, pero no un sentimentalismo dulzón. Esta persona sabe cuándo otra necesita afectuoso apoyo y cuándo necesita cierta disciplina.

Metal: Aflicción. Todo el mundo sufre alguna vez de tristeza en la vida. Al parecer, es una parte necesaria del ser humano. Pero es importante mantener en perspectiva nuestra tristeza y aflicción y no aferrarnos a ellas si queremos llevar vidas productivas. Cuando la persona se aferra a su aflicción, generalmente hay problemas de intestino grueso. Al mejorar la salud de este órgano, mejoramos nuestra capacidad para liberamos de las emociones innecesarias y para continuar con nuestra vida. Por lo tanto, para tratar la aflicción, trate el intestino grueso y anime a la persona a liberarse del dolor que persiste.
Agua: Sorpresa y temor. Es bastante sabido que el estrés y el temor son destructivos para los riñones y glándulas suprarrenales. El estrés o el temor crónicos pueden dañar los riñones. Cuando están débiles experimentamos más temor, nos sorprendemos con mayor facilidad, tenemos menos determinación y perdemos fuerza de voluntad. Los riñones, sede de la voluntad, nos sirven para orientamos en la vida, sobre todo cuando nos enfrentamos a la adversidad. Por lo tanto, en épocas de dificultad y estrés, hay que proteger los riñones. Si una persona sufre de miedo crónico, le recomiendo que se trate los riñones.
Madera: Rabia. Cuando el hígado o la vesícula biliar tienen problemas o están dañados, se produce un aumento de la rabia y agresividad. También la rabia puede dañar el hígado y la vesícula. El alcohol, por ejemplo, daña el hígado y, si se consume en exceso, provoca repentinos estallidos de cólera. Basta pasar un día con una persona alcohólica para saber que las emociones dominantes son la rabia, la amargura y la furia. Las personas que sufren de rabia crónica deben tratar sus hígados.

Dado que los sistemas de órganos también se relacionan con sus respectivos meridianos, podemos combinar fácilmente las Cinco Transformaciones con la diagnosis de meridianos para llegar a una comprensión verdaderamente holista de la mente y el cuerpo.
Hasta ahora hemos hablado de los meridianos de acupuntura desde el punto de vista de la salud física. Pero hay otra forma de mirar los meridianos y los órganos más abstracta y espiritual, pero igualmente válida y reveladora. Para comprender esta forma de diagnosis es necesario considerar que cada uno de los órganos tiene funciones físicas y funciones abstractas. Cuando digo abstracto, quiero decir espiritual.
Permítame ponerle un ejemplo general. La función del sistema digestivo es tomar alimentos del entorno, digerirlos, hacer asequibles los elementos nutritivos para la sangre y eliminar lo que es innecesario. Eso es una tarea espiritual. Esencialmente significa la capacidad para obtener lo que se necesita para la vida, hacerla asequible para uno mismo para la supervivencia y felicidad propias, y eliminar lo que no se necesita. Esto tiene un papel esencial en el bienestar físico, psicológico y espiritual. Uno podría preguntarse: «¿Cuál es mi eficiencia para obtener lo que necesito en mi vida?», «¿Cuál es mi eficiencia para eliminar lo que no necesito, por ejemplo esas experiencias y hábitos que ya no sirven a mi fase de desarrollo?», Una vez contestadas estas preguntas, pregúntese cómo es de buena su digestión.
El sistema digestivo es sólo una metáfora física de una función espiritual. Todos los órganos se pueden contemplar desde este punto de vista. Cada órgano y función corporal que conforma nuestro cuerpo es sólo una manifestación física de una característica espiritual inherente al alma cuando entramos a formar parte de la Tierra en el momento de la concepción.
Tomemos el ejemplo de los riñones. Una de las principales funciones de estos órganos es filtrar las impurezas de la sangre. Los riñones son esenciales para la vida., De una manera más abstracta, podemos decir que su función es limpiar la sangre reconociendo lo que es bueno y lo que es innecesario o incluso dañino. Si los riñones no están funcionando bien, nos cuesta muchísimo distinguir entre lo bueno y lo malo en nuestra vida. En otras palabras el mal funcionamiento de los riñones nos afecta al juicio. Permanecen en nosotros las viejas impurezas de nuestra personalidad y de nuestro entorno, incluso elementos tóxicos. No sabemos reconocerlos ni eliminarlos. Por consiguiente, nos vemos sorprendidos constantemente, e incluso conmocionados, por dilemas imprevistos. Esto nos causa temor y, en el caso extremo, paranoia. Nos sentimos víctimas de la vida, cuando en realidad somos víctimas de nuestro propio mal juicio.
Para ilustrar estos puntos a mis alumnos, suelo cubrirme con una sábana y realizar algunos ejercicios de mímica que los alumnos reconocen como funciones comunes en la vida. La sábana cubre los detalles de mi cuerpo y revela los movimientos esenciales asociado a estas funciones comunes. Por ejemplo, cubierto por la sábana, hago el gesto de coger comida y comer. Esa es la función de tomar nutrición. O hago la mímica de sentarme en la taza de wáter. Esa es la función de eliminar lo que no necesito. Los alumnos se divierten y ríen muchísimo con esto, pero también comprenden que cuando trato de coger algo, la parte más activa de mi cuerpo es la de delante. Cuando trato de eliminar, la actividad mayor está en la espalda o trasero. Así pues, el meridiano del estómago (el que sirve para traemos comida) está delante, mientras que el meridiano de la vejiga (el que ayuda a eliminar los desechos) discurre por la espalda.
Les enseño que los meridianos no son simplemente canales de energía, sino fenómenos en sí mismos. Los meridianos son los lugares donde se reúne la energía para hacer funcionar correctamente al cuerpo. Una vez que está completada la función, la línea del meridiano deja de estar tan activa.
Como hemos visto anteriormente, cada órgano y cada meridiano puede tener o bien demasiada energía, jitsu en japonés, o bien muy poca, kyo. Cuando un órgano tiene demasiada energía, la actividad asociada con ese órgano es también excesiva. El órgano puede tener exceso de trabajo o la energía está atrapada allí, produciendo una obstrucción que impide que los otros órganos se nutran adecuadamente con fuerza vital. El órgano se sobrecarga de trabajo. De la misma manera, el aspecto psicológico de ese órgano también está sobrecargado.
Si el órgano está kyo, o con la energía agotada, estará débil, aletargado, y probablemente con sangre estancada. El aspecto psicológico es que podemos estar débiles en el aspecto de la vida relacionado con ese órgano o meridiano.
Si conozco los síntomas físicos asociados a un estómago agotado de energía, por ejemplo, le puedo preguntar a mi amigo o amiga si sufre de problemas psicológicos vinculados a ese órgano. Puedo entonces darle consejos para mejorar el estado de ese órgano concreto, el estómago, por ejemplo, lo que a su vez mejorará su estado psicológico.
Al contemplar los órganos y meridianos en su naturaleza abstracta, puedo decir mucho acerca del bienestar psicológico y espiritual de una personal
Veamos los meridianos individuales desde el punto de vista de sus significados psicológico y espiritual.
El meridiano del pulmón
Los pulmones limpian la sangre infundiéndole oxígeno y eliminando de ella el dióxido de carbono. En la medicina oriental decimos que la inspiración de oxígeno es la toma de kí o fuerza vital. Si retenemos la respiración, tenemos una demostración rápida de cuánto dependemos del oxígeno y de los pulmones. Si contemplamos esto de una manera abstracta o espiritual, podemos decir que los pulmones inspiran vida. Por lo tanto, cuando los pulmones no funcionan bien, nuestra capacidad para inspirar vida está disminuida. Esto tiene efectos físicos y psicológicos muy amplios.
Cuando la energía de los pulmones está agotada, o kyo
Las personas cuya energía del pulmón está agotada tienen dificultad para eliminar el dióxido de carbono. Por consiguiente, la sangre está mal oxigenada y el dióxido de carbono permanece en ella, donde forma un buen caldo de cultivo para resfriados, virus y microorganismos. En consecuencia, las personas que tienen problemas pulmonares son muy propensas a los resfriados.
Al respirar también se elimina la tensión. Cuando hay dificultades para respirar, la tensión se acumula, sobre todo en los hombros.
Cuando la energía del pulmón está agotada, las personas son propensas a tener sobrepeso. Tienen sensación de pesadez en la cabeza, debido a la mala circulación y a la falta de oxígeno; sufren de congestión y tos. Cuando los pulmones están agotados, la congestión es crónica. No hay suficiente energía en los pulmones para eliminar la obstrucción subyacente. La tos es seca y no saca mucha mucosidad.
Los síntomas psicológicos asociados con el agotamiento de la energía de los pulmones son ansiedad, pérdida de agudeza mental, depresión e hipersensibilidad. La dificultad para respirar o falta de aliento tiende a causar desequilibrios emocionales, incluso histeria.
Cuando la energía de los pulmones es excesiva, o jitsu
La tos fuerte que saca mucosidad es generalmente un signo de exceso de energía atrapada en los pulmones. Con frecuencia la tos de una persona fumadora, sobre todo si es fuerte y sana en los demás aspectos, proviene de un exceso de energía en los pulmones. Una persona que tiene ese tipo de tos sufre también de congestión nasal. Tiene propensión a la bronquitis o al asma. Los músculos pectorales suelen estar tensos, sobre todo los que rodean el meridiano del pulmón.
Las personas que tienen demasiada energía en el pulmón pueden obsesionarse y angustiarse por minucias. Tienen problemas para liberar la energía reprimida. Suspiran muchísimo, a veces en un intento de relajar la tensión de los pulmones. Se sienten oprimidas y tienen dificultad para expresar físicamente el amor. También son algo aprensivas.
El meridiano del intestino grueso
Las principales funciones del intestino grueso son eliminar los desechos y absorber agua y algunos elementos nutritivos (el intestino delgado es el principal órgano de absorción). Como dije antes, cuando hablábamos de los Cinco Elementos o Cinco Transformaciones, el intestino grueso tiene una relación complementaria con los pulmones. Los problemas en el intestino grueso suelen afectar a los pulmones y a los senos nasales. El intestino grueso y los pulmones son los órganos asociados con las emociones de dolor y con la aflicción. Si el funcionamiento del intestino grueso y de los pulmones no es sano, la persona tenderá a aferrarse a la aflicción y la tristeza, y a las experiencias relacionadas con estas emociones.
Cuando la energía del intestino grueso está agotada, o kyo
Cuando está agotada la energía del intestino grueso, por lo general tenemos estreñimiento, congestión de los conductos nasales y de los bronquios. Las personas que tienen débil el intestino grueso suelen sufrir de diarrea cuando comen alimentos fibrosos o bastos. Estas personas también sufren de frío en la zona del abdomen.
En todo el mundo se relaciona el valor con la expresión de tener «redaños»[1]. Tener redaños significa tener la determinación y voluntad para pasar por las dificultades y superadas. Un intestino grueso débil hace perder la determinación y el valor. La persona suele sentirse decepcionada y dependiente, y finalmente puede sucumbir a la desesperación y amargura.
Cuando la energía del intestino grueso es excesiva, o jitsu
Demasiada energía en el intestino grueso puede producir dolores de cabeza, moqueo, congestión nasal, hemorragia nasal, amigdalitis, dolor de encías y dientes, palidez de la piel, ojos blanquecinos, dolor en los hombros, opresión en el pecho, estreñimiento alternado con diarrea, tos, hemorroides y los síntomas de resfriado común. Los problemas del intestino grueso afectan directamente al funcionamiento de los pulmones, bronquios y conductos nasales. El motivo es que la energía excesiva atrapada en el intestino grueso sube cuando no puede ser eliminada por abajo. El cuerpo trata de remediar la situación y restablecer el equilibrio enviando la energía a los órganos de arriba, de allí los síntomas en los pulmones, garganta y nariz.
El problema psicológico asociado con el exceso de energía en el intestino grueso es una, insatisfacción continua. La persona es incapaz de apreciar nada, ni a sí misma, ni el trabajo, ni a sus padres ni amigos. Finalmente, incapaz de apreciar los puntos buenos de nadie, en especial los propios, la persona se bien aislada y sin amigos.
El motivo es sencillo: el intestino grueso dedica demasiado tiempo y energía a trabajar con los desechos del cuerpo. Cuando su energía es excesiva, no puede descansar. Se obsesiona en su trabajo de clasificar lo que es esencialmente desechos: las heces. El efecto psicológico en la persona es que dedica demasiada energía a mezquindades y resentimientos, y a recuerdos negativos o inútiles. La persona dedica demasiada atención y energía a lo que debería pasarse por alto u olvidarse.
El meridiano del riñón
Como ya vimos anteriormente, los riñones purifican la sangre. Lo mismo hacen las glándulas suprarrenales situadas sobre los riñones, las cuales fabrican la adrenalina, que es la hormona responsable de la reacción instantánea ante las crisis.
En medicina oriental decimos que los riñones controlan el miedo y el valor. También albergan los dones espirituales y el karma acumulado en encarnaciones anteriores y heredados de nuestros antepasados. Por lo tanto, los riñones están considerados entre los más importantes de todos los órganos.
Cuando la energía del estómago es excesiva, o jitsu
El exceso de energía en el estómago lleva a dar demasiada importancia al estómago. La persona tiende a comer en exceso, aunque aquí también hay poco apetito. Es posible que sienta tirantez u opresión en los hombros y algo de dolor; tiene mala circulación en las piernas o en general, la piel seca y áspera, y tendencia a la anemia. Las mujeres pueden tener problemas crónicos en los órganos sexuales.
Cuando es excesiva la energía del estómago, la persona tiende a pensar demasiado. Normalmente tiene una enorme ambición o apetito de vida, pero no puede satisfacerlo y se siente frustrada. Estas personas están siempre insatisfechas. En el aspecto emocional pueden ser extremas: o frías y descariñadas, o excesivamente afectuosas. Son grandes comedoras, pero comen deprisa y sin apreciar lo que comen. Su lucha es constante, nunca satisfechas de haber conseguido el objetivo. Tienden a ser neuróticas.
El meridiano del corazón
Los meridianos del corazón y el del intestino delgado son los que están asociados con la experiencia de la alegría.
Cuando la energía del corazón está agotada, o kyo
El agotamiento de la energía del corazón es causa de enfermedades cardiacas, palpitaciones, angina de pecho, tensión en el hara y palmas sudorosas. La persona se cansa con facilidad, suele tener la lengua con saburra y tiene tensión en el plexo solar. Corre el riesgo de sufrir un infarto.
La energía débil del corazón provoca cansancio mental, conmoción, tensión nerviosa, estrés permanente, timidez, poco apetito de alimentos y de vida, mala memoria, poca o falta completa de voluntad y desilusión crónica.
Cuando la energía del corazón es excesiva, o jitsu
El exceso de energía en el corazón produce una sensación de tensión y opresión en el corazón y la zona del pecho. Aquí también, la persona tiene las manos sudorosas, una necesidad constante de aclararse la garganta, sensibilidad de la piel, dolor de hombros y brazos, estómago nervioso y palpitaciones. Puede haber una sensación de tirantez en la lengua y una rigidez generalizada en el cuerpo.
El exceso de energía en el corazón es causa de tensión crónica, estrés, inquietud, incapacidad de relajarse, y una necesidad de distraerse de la molestia que sufre el corazón. La persona está siempre haciendo algo con las manos, ajustándose el pantalón o la camisa, tocándose la cara, jugueteando con el pelo. Se cansa con facilidad y tiene poca resistencia; tiende a tartamudear; suele tener una rigidez constante en el plexo solar y sed también constante. Tiene ataques de histeria, de risa o llanto al menor incentivo.
El meridiano del intestino delgado
El intestino delgado se encarga de extraer los elementos nutritivos de los alimentos y hacerlos accesibles al torrente sanguíneo. La función abstracta del intestino delgado es profunda. De la materia bruta o sin refinar, el intestino delgado extrae lo que es esencial y lo pone a disposición de nuestro organismo para sustentar la vida. No hay papel más importante en nuestra vida que la de ver lo que es valioso en nuestro entorno y aprovecharlo.
La calidad de nuestra sangre, es decir, el grado en que recibe nutrición adecuada, depende de nuestra dieta y del funcionamiento de nuestro intestino delgado. Si nuestra dieta carece de elementos nutritivos, o es rica en grasas, que recubren las pequeñísimas vellosidades intestinales, no podremos extraer suficientes elementos nutritivos del alimento. En consecuencia, las células estarán desnutridas y tendrán que quitar elementos nutritivos a los tejidos vecinos, incluidos los huesos y los dientes.
El intestino delgado, además, absorbe el hierro de los alimentos, que colabora en el transporte de oxígeno a todas las células del cuerpo. Cuando es bajo el nivel de hierro, disminuye la capacidad de la sangre de llevar oxígeno. Por lo tanto, nuestra capacidad para absorber la cantidad adecuada de hierro depende del buen funcionamiento del intestino delgado.
Cuando la energía del intestino delgado está agotada, o kyo
Cuando está agotada la energía del intestino delgado, la absorción de elementos nutritivos es escasa. La persona puede sufrir cierto grado de desnutrición. Hay mucha probabilidad de que se produzca anemia y cansancio crónico, sobre todo en las caderas y piernas. Puede haber problemas en la parte baja de la espalda y fuerza insuficiente en el hara. Probablemente habrá estancamiento de sangre en el propio intestino delgado, que, si no se corrige, sólo conducirá a empeorar la salud en el futuro.
La debilidad del intestino delgado contribuye a causar otros tipos de problemas digestivos, como por ejemplo estreñimiento y apendicitis. En las mujeres, los trastornos del intestino delgado provocan problemas menstruales crónicos, entre otros el síndrome premenstrual y el dolor y quiste del ovario. Los trastornos intestinales de todo tipo tienden a producir dolores de cabeza. El agotamiento de la energía del intestino delgado suele provocar migrañas.
La persona que sufre de debilidad del intestino delgado es propensa a pensar demasiado. Estas personas sufren de ansiedad; tienden a controlar sus emociones con la mente, pero les falta alegría y a veces experimentan una tristeza profunda.
La energía débil del intestino delgado suele estar en la raíz de la incapacidad de una persona para aprovechar al máximo sus talentos. Las personas que tienen poca energía en el intestino delgado suelen percibir sus capacidades innatas y oportunidades en el trabajo, pero no son capaces de explotadas. Eso les produce mucha frustración y profundas dudas y desconfianza de sí mismas.
Cuando la energía del intestino delgado es excesiva, o jitsu
Cuando la persona tiene exceso de energía en el intestino delgado, suele tener rigidez en las vértebras cervicales y en el plexo solar, sobre todo por las mañanas. También hay frío en el hara debido a la falta de irrigación sanguínea en los órganos inferiores. Estas personas tienen mala circulación en las extremidades, frío en las manos y los pies y estreñimiento crónico, que puede alternar con diarrea. Es posible que necesiten orinar con frecuencia y tener otros problemas de la vejiga, y, las mujeres, dolor en los ovarios.
Las personas con excesiva energía en el intestino delgado tienden a tener firme determinación y la capacidad para acabar lo que comienzan. Son inquietas, trabajan demasiado y comen demasiado rápido. Reprimen sus emociones, muchas veces en detrimento propio, y tienen dificultad para relajarse. Son muy ambiciosas, pero suelen no apreciar sus consecuciones o éxitos.
El meridiano de la vejiga
Tanto para la medicina oriental como para la occidental, la vejiga y los riñones son órganos relacionados, y la emoción asociada a estos dos órganos es el temor. La vejiga influye en el sistema hormonal, la glándula pituitaria y el sistema nervioso autónomo, y tiene relación directa con los órganos sexuales y el tracto urinario.
Cuando la energía de la vejiga está agotada, o kyo
La persona que tiene débil la vejiga suele tener micciones frecuentes, mal control de la vejiga y tensión nerviosa, además de mala circulación, tirantez en las piernas y frío en la columna y nalgas. Por aquí pasa el meridiano de la vejiga: baja por la espalda, atraviesa las nalgas y baja por las piernas hasta los pies, terminando en el dedo meñique. Es muy posible que tenga problemas en los órganos sexuales. La debilidad de la vejiga suele causar sudores nocturnos.
Las personas con poca energía en la vejiga suelen ser tímidas y nerviosas. Albergan muchos temores, son muy sensibles y se quejan constantemente.
Cuando la energía de la vejiga es excesiva, o jitsu
Las personas que tienen excesiva energía en la vejiga pueden sufrir de rigidez en el cuello. Suelen tener migrañas, producidas sobre todo por miedos reprimidos. Sienten pesadez en los párpados y la cabeza, tirantez en la parte posterior de las piernas, tienen micciones frecuentes y a veces inflamación en la próstata. También el sistema nervioso autónomo puede estar agotado.
Las personas con exceso de energía en la vejiga se preocupan por detalles sin importancia. Son nerviosas e inquietas y excesivamente sensibles. Igual que aquellas que tienen problemas de riñones, también temen algún desastre inminente.
El meridiano de la vesícula biliar
La vesícula biliar y el hígado son órganos complementarios. La bilis se almacena en el hígado y se envía a los intestinos, donde colabora en descomponer los alimentos, sobre todo los grasos. Como dije anteriormente, los ácidos biliares son neutralizados por el colesterol en la vesícula biliar. Si el nivel de colesterol aumenta excesivamente, los ácidos biliares son incapaces de mantener el colesterol en solución; entonces cristalizan y forman cálculos, que son muy dolorosos.


Cuando la energía de la vesícula biliar está agotada, o kyo
Las personas cuya energía en la vesícula biliar se ha agotado, tienen poca bilis, mala digestión y son propensas a la diarrea. Duermen mal y tienen mareos o vértigos, exceso de mucosidad en los ojos, palidez en la cara, acidez de estómago y molestias en el lado derecho del plexo solar.
En el aspecto psicológico, estas personas tienen tendencia a estar reprimidas y airadas. Su rabia suele aflorar en forma de furia. Son propensas a la tensión nerviosa. Suelen ser tímidas, asustarse con facilidad y carecer de determinación. Sueñan con realizar cosas, pero con frecuencia no tienen ni la voluntad ni el valor para hacer realidad sus sueños.
Cuando la energía de la vesícula biliar es excesiva, o jitsu
En las personas que tienen exceso de energía en la vesícula, hay falta de sueño, mucho pensar y planear, y molestias e incluso dolor en el lado derecho del plexo solar. Estas personas pueden tener poco apetito, una coloración amarillenta en el blanco de los ojos, y una presión ocular que a veces los hace saltones por la emoción. Suelen tener un sabor amargo en la boca, dolor de hombros, rigidez en los músculos, migrañas, estreñimiento y estancamiento de mucosas; consumen demasiados dulces y no les gustan los alimentos ácidos.
En el aspecto psicológico, estas personas tienden a asumir demasiada responsabilidad en el trabajo; trabajan demasiado, prestan demasiada atención a los detalles y se alteran fácilmente; son impacientes y siempre tienen prisa.
El meridiano del constrictor del corazón
El meridiano del constrictor del corazón baja por el brazo desde la axila hasta la punta del dedo medio. Según la medicina oriental, este meridiano proporciona energía complementaria al corazón, la circulación y el pericardio o saco cardiaco. Dado que ayuda a la circulación, la energía del constrictor del corazón es responsable en parte de proveer de adecuada cantidad de oxígeno y nutrición a las células de todo el cuerpo.
Los problemas relacionados con la energía del constrictor del corazón son similares a los asociados con el corazón.
Cuando la energía del constrictor del corazón está agotada, o kyo
Cuando el constrictor del corazón tiene poca energía, la persona tiene dificultad para tragar, es propensa a la irritación de garganta, la amigdalitis, las palpitaciones, la presión arterial baja, y puede sentir molestias, e incluso dolor, en el pecho y caja torácica. Estas personas pueden tener dificultad para respirar y una sensación de opresión en el pecho.
En el aspecto psicológico, son inquietas y distraídas; tienen problemas para dormir.
Cuando la energía del constrictor del corazón es excesiva, o jitsu
Las personas cuyo constrictor del corazón tiene exceso de energía sufren de fuertes palpitaciones, hipertensión, mareos y cansancio crónico. Tienen mala circulación, rigidez en el plexo solar y el hara, y algo de dolor de estómago. Pueden tener tirantez generalizada en las manos y palmas, la lengua con saburra, y algunos problemas digestivos, entre ellos colon irritable.
El exceso de energía en el constrictor del corazón provoca inquietud o desasosiego, nerviosismo y huida de los problemas emocionales o de cualquier cosa que tenga que ver con el corazón.
El meridiano del triple calentador
El meridiano del triple calentador sube por el brazo desde el dedo anular hasta el hombro, desde allí sube por el cuello y rodea la parte superior de la oreja hasta llegar a la sien, conectando tres centros energéticos.

Cuando la energía del triple calentador está agotada, o kyo
Cuando la energía del triple calentador está agotada, la persona es enormemente sensible a los cambios de temperatura y humedad; se resfría con facilidad, tiene los ojos cansados y la piel sensible; suele ser alérgica al polen y a otros antígenos, sufre de opresión en el pecho y el hara, tiene baja la presión arterial y sufre de dolor en la nuca y en las sienes.
En el aspecto psicológico, estas personas tienen muchas obsesiones. Su desequilibrio suele ser consecuencia de demasiados mimos en la infancia. Son muy sensibles en general.
Cuando la energía del triple calentador es excesiva, o jitsu
Cuando hay exceso de energía en el triple calentador, la persona sufre de inflamaciones linfáticas y mucosidad nasal. Estas personas son propensas a los accidentes y tienen mala circulación; sufren de picores en la piel, sienten el pecho oprimido, pesadez en las piernas y suelen tener inflamaciones de las encías, boca y vientre.
El exceso de energía en el triple calentador hace a la persona muy cautelosa, hipersensible y siempre alerta. A estas personas les disgustan los cambios de humedad y temperatura, y se cansan fácilmente.
Una de las mejores maneras de diagnosticar a otra persona empleando las Cinco Transformaciones y la diagnosis de meridianos es empezar por la voz. Sencillamente hablando con una persona se puede descubrir mucho acerca de su psicología.

Bibliografía
Cómo leer el cuerpo, manual de Diagnosis Oriental
Wataru Ohashi con Tom Monte
Pag. 112-127
Editorial Urano 2005



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