Fotones que curan

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La visualización es muy importante en el proceso curativo. Aprender a dirigir la mirada hacia el interior de si mismo es fundamental, esto permite observar y sentir el cuerpo, los órganos internos, la columna vertebral, acceder a planos sutiles e incluso observar y comprender la raíz de la enfermedad.
La observación modifica la geometría del espacio-tiempo. Fotones de luz que modelan verdaderamente la materia. Paquetes o “cuantos” de energía que impactan en el mundo físico.
La mirada interior aporta información y energía adonde se dirija. Al mismo tiempo se desarrollan la concentración y la atención sutil que permiten la capacidad de foco. Esto aumenta la eficacia de los procesos curativos.
Nos referimos a la sanación cuántica, que es en realidad un cambio de configuración y sintonía del ADN, el cual debido a sus propiedades de verdadera antena, modifica drásticamente la realidad física. Incluso hay fenómenos comprobados de sanación a distancia, aunque esto es conocido desde la prehistoria. En el Zen existe la ceremonia del KIto que se realiza por la salud o el espíritu de alguien.
También la telepatía o la clarividencia, pueden así ser explicados.
Las conciencias están conectadas, solo hay que despejar, pulir, conectarnos de nuevo con la "conciencia universal", con la "red". Ser conscientes de este vínculo. Debemos comenzar a percibirnos y a aceptarnos de otra forma.
Somos creadores de realidades, está en nuestra naturaleza, solo que lo hacemos generalmente sin darnos cuenta y muchas veces en una dirección errónea o inútil. Lo interesante es conectar conscientemente con un nivel superior de conciencia, con el "puro campo de potencialidad infinita". Durante zazen, la conciencia, el observador, puede sumergirse en este océano inconsciente y acceder a información que se encuentra en las profundidades de la conciencia. Esta es la fuente de la sabiduría.
Cuando el agua de la sabiduría se mezcla con el fuego de la compasión, en el taoísmo se dice que se realiza el elixir de la longevidad y la felicidad suprema. El yin y el yang en armonía perfecta. Riñón y corazón. El agua de la sabiduría nutre y modela a la compasión, evita que se queme o se derrita. El fuego de la compasión, del amor universal, impulsa a la sabiduría, la expande, la relaja. Aumenta la comprensión y la tolerancia.
En el budismo se simbolizan como la flor y la espada. La flor de la compasión que es amor y aceptación por todas las existencias y la espada de la sabiduría que corta la duda y la ignorancia. Ambas son necesarias.
Hay una gran cantidad de casos de curaciones espontáneas y remisiones de enfermedades graves, que escapan a la explicación de la ciencia médica.
El común denominador de todos es que la persona decidió profundamente curarse y ya no depender del tratamiento médico convencional.
Obviamente, el propio cuerpo “escucha” esta decisión y se hace participe.
Cuerpo y mente en unidad, es la puerta de acceso a recursos ilimitados.
Es muy simple y muy misterioso. Es una cuestión de mentalidad, de confianza en si mismo y en su verdadera naturaleza.
Por eso en este nivel la fe ya no es ciega. Es el movimiento de la conciencia que se reconoce a si misma y ya no depende de la información del exterior para manifestarse.
Hay varias disciplinas y técnicas que son favorables para este propósito curativo. Tanto el chi kung, taichi chuan o yoga fortalecen la energía y el cuerpo físico además de calmar la mente.
Esto es la base. Si la mente se agita, la energía se perturba, pierde coherencia y por consiguiente el cuerpo físico se ve afectado.
Las emociones son el nivel más físico de las energías sutiles. Se somatizan muy fácilmente, a su vez, cada órgano interno genera un estado emocional particular. El cuerpo físico y el cuerpo emocional son muy cercanos. En el cerebro medio hay estructuras que gestionan directamente las emociones y el aprendizaje (memoria), tradicionalmente se lo conoce como sistema límbico.
Sabemos ahora que las emociones y los pensamientos, tienen su expresión química en el cuerpo. Cada célula del organismo escucha y participa del “diálogo interno”.
El cerebro responde a cada pensamiento con una química determinada, ya sea de alegría, de placer, de miedo, de alarma o de dolor.

Quantum Zen



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