El Párkinson se originaría en los intestinos… no en el cerebro

Estudio: El Párkinson se originaría en los intestinos… no en el cerebro


Un grupo de científicos del Instituto Karolinska en Suecia, ha publicado un nuevo estudio en Neurology que revela evidencia de que el Parkinson podría comenzar en el intestino antes de extenderse al cerebro, observando tasas más bajas de la enfermedad en pacientes que habían sido sometidos a un procedimiento llamado vagotomía troncular.
La operación elimina secciones del nervio vago (que une el tracto digestivo con el cerebro) y, a lo largo de un estudio de cinco años, los pacientes que tuvieron este vínculo seccionado tenían un 40 % menos de probabilidades de desarrollar Parkinson que los que no lo habían hecho.
De acuerdo con un equipo liderado por Bojing Liu, eso es una diferencia significativa, y respalda trabajos anteriores que relacionan la enfermedad cerebral con lo que sucede en los intestinos. "Otra evidencia de esta hipótesis es que las personas con enfermedad de Parkinson a menudo tienen problemas gastrointestinales como estreñimiento, que puede comenzar décadas antes de que desarrollen la enfermedad", dice Liu
El nervio vago ayuda a controlar varios procesos inconscientes como la frecuencia cardíaca y la digestión, y la sección de algunas de sus partes en una vagotomía se hace generalmente para eliminar úlceras. Para este estudio, los investigadores examinaron 40 años de datos de registros nacionales suecos, para comparar 9.430 personas que habían tenido una vagotomía contra 377.200 personas de la población general que no lo hicieron.
La probabilidad de que las personas en estos dos grupos desarrollaran Parkinson fue estadísticamente similar al principio, hasta que los investigadores examinaron el tipo de vagotomía que se había llevado a cabo en el grupo más pequeño. En total, 19 personas (el 0,78 % de la muestra) desarrollaron Parkinson más de cinco años después de una vagotomía completa, en comparación con 60 personas (1,08 %) que tenían una vagotomía selectiva.
Compare esto a los 3.932 (1.15 %) de las personas que no tuvieron cirugía y desarrollaron Párkinson después de haber sido monitoreadas por al menos cinco años, y parece claro que el nervio vago está jugando algún tipo de papel aquí. Una hipótesis que los científicos plantean es que las proteínas intestinales empiezan a doblarse de manera equivocada, y ese "error" genético es llevado al cerebro de alguna manera, propagándose de célula a célula.
El año pasado, las pruebas en ratones mostraron vínculos entre ciertas mezclas de bacterias intestinales y una mayor probabilidad de desarrollar Párkinson. Es más, a principios de 2017, un estudio en los EE.UU. identificó diferencias entre las bacterias intestinales de aquellos con Parkinson en comparación con aquellos que no tenían la condición. Sin embargo, "se necesita mucha más investigación para probar esta teoría y para ayudarnos a entender el papel que esto puede jugar en el desarrollo del Parkinson", dice Lui.

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